PROMETER NO EMPOBRECE…
09/11/2009 at 12:00 am Deja un comentario
En una campaña político-electoral lo que abunda son las promesas, de realización incierta, por parte de quienes se disputan el favor de los electores y el poder en sí mismo.
Los compromisos contraídos con los electores se hacen, la mayoría de las veces, sin un análisis a profundidad de la posible concreción de los mismos o de los efectos que podrían traer en el supuesto de verse favorecidos por la confianza ciudadana; de ahí el viejo adagio: “prometer no empobrece, dar es lo que aniquila”.
En este tenor, es evidente que muchos de los ofrecimientos de campaña son palabras al viento, mentiras que visten el discurso del político; una vez en el poder, la oferta electoral se queda en eso: en una simple oferta. La realidad ha cambiado, el que ayer fue candidato, hoy ocupa un cargo público y se olvida de lo ofrecido.
Una promesa cumplida por parte de quien ha llegado al poder, producto de una elección, debería ser la regla imperante y no la excepción; pero tal pareciera que lo inverso es la realidad dominante en nuestro sistema político.
La diferencia entre alguien confiable y alguien que no lo es estriba fundamentalmente en el valor que le da a la palabra empeñada; un compromiso debería ser honrado por quien lo hace, de lo contrario habría sido solamente una burla a los ciudadanos, defraudados por quien se encuentra ya en el poder.
Felipe Calderón Hinojosa propuso en la campaña presidencial de 2006 eliminar la tenencia, no lo hizo. Publicó un decreto, por medio del cual este impuesto desaparecerá al final de su fallido sexenio.
El candidato panista a la presidencia en 2006 se autoproclamó el Presidente del Empleo, embaucando con ello a millones de mexicanos desempleados; según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) de septiembre de 2008 a septiembre de 2009, un millón de mexicanos se sumaron a las filas del desempleo, siendo que Calderón dijo que crearía un millón de empleos al año.
Y hoy en medio de una crisis “que viene de fuera” (Presidencia dixit), la mejor solución que se les ocurrió en Los Pinos fue el incremento de los impuestos; cuando Calderón prometió disminuirlos.
Países desarrollados reducen las cargas impositivas a los ciudadanos para reactivar la economía; en sentido opuesto México los aumenta, intensificando con ello el resentimiento social, por el engaño de que han sido objeto.
En Querétaro el Gobernador José Calzada Rovirosa ofertó a los queretanos disminuirse el sueldo y así lo ha hecho, ha bajado su sueldo en un 30 por ciento y también a los puestos de primer nivel se los ha reducido; propuso eliminar la tenencia y con un mes en el cargo ha enviado a la LVI Legislatura un decreto, a través del cual se elimina materialmente el impuesto olímpico.
Esos son los contrastes entre quien promete y no cumple y quien cumple lo que promete; esas son las diferencias entre el embaucador y quien honra la palabra empeñada.
LA CUADRATURA.
¿Por qué el senador Guillermo Tamborrel Suárez es tan pendenciero?
Entrada archivada en:Columna. Etiquetas:Campaña, Compromisos, Desempleo, Electores, Empleo, Felipe Caderón, Guillermo Tamborrel, Impuestos, INEGI, PAN, Pepe Calzada, Poder, PRI, Promesas, Tenencia.
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